Ahora la gente apenas se mira directamente a la cara, casi siempre hay una pantalla mediando. Y la pantalla comienza a habituarnos a todo, y deja atrás el olor, el tacto y la certeza de la realidad de las cosas. Ahora casi todo es imagen sin carne. Construimos nuestra imagen a base de clics en el extenso entramado de redes sociales. Devenimos simulacro editándonos y reeditándonos constantemente, en tanto que un simulacro es aquella construcción que desplaza la realidad para ocupar su lugar. Si queremos mantenernos en la esfera de lo visible tenemos que estar siempre en conexión, siempre en exhibición. Ya no hace falta exhibir el cuerpo, basta con exhibir su imagen. La imagen se vuelve más eficaz que el propio cuerpo, con su gran capacidad de multiplicación e inmersión en los espacios públicos y privados.

Nuestro ojo ya no ve la carne del mundo.

Me acuerdo de pequeña, cuando iba en bici por el pueblo y los móviles aún no existían.

La imagen que producimos y compartimos en Internet es parte de nuestra nueva forma de consumo. Somos consumidores en masa de las exhibiciones de otras personas en la red.  Los espacios virtuales son a menudo más efectivos e inmediatos para la construcción de nuevas subjetividades que los tradicionales medios de comunicación.  Los resultados son hiperabundantes, continuos y abrumadores. Hay millones de megustas, de compartidos, de retuits, de corazoncitos de Instagram. El capital simbólico de Bourdieu se cuantifica 24/7 en la Bolsa del Yo, es decir, en las Redes sociales. Bajo este nuevo paradigma todes nos controlamos a todes. El panóptico digital es más eficiente que el panóptico benthamiano. La mirada vigilante del Big Brother se extiende por todos lados, hasta el punto que ya no se sabe quién observa a quién. Se activan así otras técnicas de poder mucho más eficaces que los viejos mecanismos de control disciplinario. 


Miles de pestañas abiertas

Antes, si te dolía lo que lo que veías, siempre estaban las manos para proteger los ojos. Ahora, las manos son un apéndice del ojo. Los dedos a golpe de ratón o acariciando la pantalla son el párpado que abre o cierra para lamer la imagen.

Desde la cama, desde el lavabo, desde el metro, desde mi sitio de trabajo, cocinando, mientras camino por la calle...

Las redes sociales se han infiltrado en nuestra vida diaria, registrándola en casi toda su totalidad. Hoy en día se registra cada clic que hacemos, cada palabra que introducimos en el buscador. Todo en la red es observado y registrado. Nuestra vida se reproduce totalmente en la red digital. Nuestro hábito digital proporciona una representación muy exacta de nuestra persona, de nuestra alma, quizás más precisa o completa que la imagen que tenemos de nosotres mismes.


Construimos nuestra imagen a base de clics. Devenimos simulacro editándonos y reeditándonos constantemente, en tanto que un simulacro es aquella construcción que desplaza la realidad para ocupar su lugar. Hoy en día el común sistema de construcción de la verdad mediante el sistemático bombardeo de informació por parte de los tradicionales medios de comunicación ha sido complementado por los todos movimientos que registramos públicamente en el extenso entramado de Redes Sociales.


La imagen que nos auto-producimos se transforma en un canal constructor de la subjetividad. Somos consumidores en masa de las exhibiciones de otres, y parte de esta masa reproduce dichas exhibiciones. Sería el caso, por ejemplo, de los vídeos o imágenes virales, o de los canales de influencers, a menudo más efectivos, inmediatos y biopolíticos en la creación de subjetividades que los propios medios de comunicación.  “Los resultados son hiperabundantes, continuos, abrumadores: números de megustas, de compartidos, de retuits, de corazoncitos de Instagram. El capital simbólico de Bourdieu, cuantificado 24/7 en la Bolsa del Yo, es decir, las redes sociales.” 


Bajo este nuevo paradigma todes nos controlamos a todes. El panóptico digital es más eficiente que el panóptico benthamiano. La mirada vigilante del Big Brother se extiende por todos lados, y ya no se sabe quién observa a quién. Se activan así otras técnicas de poder mucho más eficaces que los viejos mecanismos de control disciplinario.


Y bajo estas miradas voyeurs se desarrolla una nueva performatividad de los cuerpos en las pantallas, o más bien, de la imagen que proyectamos de nuestros cuerpos. Pregonamos ante la pantalla y devenimos imagen. Cuánto más miramos la pantalla más tenemos la sensación de ser observados por ella. Y lo hacemos diariamente para adaptarnos a la nueva contemporaneidad digital, para poder seguir existiendo. Si no estamos en pantalla apenas existimos, a la vez que nuestro cuerpo desaparece para dejar paso a la imagen. La imagen ya no acompaña la vida, es la vida quien acompaña a la imagen.


Ya no hace falta exhibir el cuerpo, basta con exhibir su imagen. La imagen se vuelve más eficaz que el propio cuerpo, con su gran capacidad de multiplicación e inmersión en los espacios públicos y privados.


Me duele la mano de tanto sujetar el móvil

Construimos nuestra imagen a base de clics. Devenimos simulacro editándonos y reeditándonos constantemente, en tanto que un simulacro es aquella construcción que desplaza la realidad para ocupar su lugar. Hoy en día el cómun sistema de construcción de la verdad mediante el sistemático bombardeo de información por parte de los tradicionales medios de comunicación de masas ha sido complementado por los todos movimientos que registramos públicamente en el extenso entramado de Redes Sociales.


Autoverificación, necesidad de atención y aprobación social.



La hipervisibilización que se desencadena de esta nueva construcción de subjetividad no es para nada inocente. Proyectamos la imagen que queremos trasmitir al exterior en función de ciertas actuaciones asignadas por un sistema de recompensas y castigos; en función de una normativa genérica que promueve y legitima, o sanciona y excluye. En esta tensión, la actuación de estas subjetividades son el efecto de un negociación con esta normativa. Lo que puede llevar a preguntarnos: ¿se traduce esta hipervisibilidad en una anulación política?


La negociación con la normativa no es ni más ni menos que una opresión negociada. Se negocia con el espacio público, con lo que está permitido para devenir sujeto público. Podría decirse que la imagen asume este papel de mediadora y de reguladora entre los sujetos y el espacio público. El cuerpo actúa moderado por la imagen -ajena y propia-, a la vez que la imagen se construye en relación a otros cuerpos y en relación a otras imágenes; es decir, en relación a la normativa genérica. 




Toda imagen es reemplazada por otra, articulándose nuestra construcción a través de la suma de imágenes que se dividen entre lo que vale y lo que no vale. Construcción que es una actuación reiterada, actuación que es una repetición por semejanza. Empleamos las imágenes de otres y les otres emplean nuestras imágenes, que no son ni nuestras ni de otres. La cadena de imágenes acaba convirtiéndose en una sola y ésta deviene peligrosa.


Es la idea de reproducir aquello que debe de mantenerse absoluto e inamovible, la idea del sujeto sin fisuras (la norma), mediante un proceso de repeticiones que actúan como dobles para la evitación del error -o en cualquier caso, del error descontrolado-. Los lazos afectivos que se crean entre los sujetos-error o sujetos no obedientes, las colectividades marginales que se  construyen (a menudo a través de las redes sociales) terminan asimismo negociando con nuevas normativas. 





Proyectamos la imagen que queremos trasmitir al exterior en función de ciertas actuaciones asignadas por un sistema de recompensas y castigos; en función de una normativa genérica que promueve y legitima, o que sanciona y excluye. Nuestra exhibición en las Redes Sociales es el efecto de una negociación con esta normativa. Esto puede llevar a preguntarnos: ¿Es la sobreexposición en la Red una anulación política?

Las relaciones entre arte, ocio, trabajo y vida a través de Internet y las Redes Sociales, de como se ajustan al contexto actual neoliberal.





La Red social es una caricatura de la tele por cable que tiene miles de canales. Vas de uno a otro para ver si te sorprenden, y cada canal muestra su Reality Show. 








Cada une muestra su propia vida, o lo que quiere mostrar de ella, hasta llegar al punto de que se vive la vida en función de lo que se quiere mostrar. 










Ahora todes nos auto-producimos en red.

Somos consumidores y productores. Somos prosumidores.





La autoproducción acentúa la competencia y la publicidad del ego.












El directo en las redes Rociales es lo que vende ahora, y esto aumenta la urgencia por verlo todo al momento. 










La vigilancia ya no se ejerce desde arriba, tu teléfono es más peligroso que cualquier drone.




Bajo estas miradas voyeurs se desarrolla una nueva performatividad de los cuerpos en las pantallas. Performamos la imagen que proyectamos de nuestros cuerpos. Cuanto más miramos la pantalla, más tenemos la sensación de ser observadas por ella. Y lo hacemos a diario para adaptarnos a la nueva contemporaneidad digital y poder seguir existiendo. Si no estamos en pantalla apenas existimos, a la vez que nuestro cuerpo desaparece para dejar paso a la imagen. La imagen ya no acompaña la vida, es la vida quien acompaña a la imagen.



En la época de la activación digital ya no podemos hablar de un original sino de multitud de ellos. Se muta de un concepto a otro, de una imagen a otra. Este proceso de degradación y de movimiento permite una interrelación persistente con el presente, que se liquida a cada instante y a cada clic que pasa, porque nos movemos a base de clics. La sobreestimulación y  la sobresaturación de imágenes nos ofrecen nuevas posibilidades y nuevos referentes, pero si queremos mantenernos en la esfera de lo visible tenemos que estar autoproduciéndonos constantemente.


El sujeto activo, que en primera instancia parece disfrutar de más libertad que la figura del anterior sujeto pasivo, entra en un círculo vicioso de libertad controlada, medida, hiperproductiva, autoimpuesta, agotadora y, encima, completamente disfrazada. A cada día que pasas sin actualizar pierdes visibilidad, y lo que ya se ha publicado ha quedado obsoleto.


La viralidad y la multidireccionalidad representan el nuevo valor, es el nuevo boca a boca 2.0. La supuesta horizontalidad mediante la cual el contenido se desplaza actualmente en las Redes Sociales, desde usuaries a usuaries, y no desde arriba a abajo, es otro de los disfraces de esta nueva libertad. De este modo la información que circula tiene un control más fuerte sobre nuestros cuerpos que antes, porque pensamos que somos nosotres quienes la controlamos. 

vete a dormir , anda

Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

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Miles de pestañas abiertas

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Miles de pestañas abiertas

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Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

Miles de pestañas abiertas

Antes, si te dolía lo que veías, siempre estaban las manos para proteger los ojos. Ahora, las manos son un apéndice del ojo. Los dedos a golpe de ratón o acariciando la pantalla son el párpado que abre o cierra para lamer la imagen.

SCROLLEAME BABY

MANTÉN EL RITMO

Todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera representación. 

Miles de pestañas abiertas


La hipervisibilización que se desencadena de esta nueva construcción de subjetividad no es para nada inocente. Proyectamos la imagen que queremos trasmitir al exterior en función de ciertas actuaciones asignadas por un sistema de recompensas y castigos; en función de una normativa genérica que promueve y legitima, o sanciona y excluye. En esta tensión, la actuación de estas subjetividades son el efecto de un negociación con esta normativa. Lo que puede llevar a preguntarnos: ¿se traduce esta hipervisibilidad en una anulación política?


La negociación con la normativa no es ni más ni menos que una opresión negociada. Se negocia con el espacio público, con lo que está permitido para devenir sujeto público. Podría decirse que la imagen asume este papel de mediadora y de reguladora entre los sujetos y el espacio público. El cuerpo actúa moderado por la imagen -ajena y propia-, a la vez que la imagen se construye en relación a otros cuerpos y en relación a otras imágenes; es decir, en relación a la normativa genérica. 


Toda imagen es reemplazada por otra, articulándose nuestra construcción a través de la suma de imágenes que se dividen entre lo que vale y lo que no vale. Construcción que es una actuación reiterada, actuación que es una repetición por semejanza. Empleamos las imágenes de otres y les otres emplean nuestras imágenes, que no son ni nuestras ni de otres. La cadena de imágenes acaba convirtiéndose en una sola y ésta deviene peligrosa.



 

Vida y trabajo. Me despierto más tarde de lo que quería, miro el móvil, abro el correo, leo los Whatsapps, miro el Instagram, miro por la ventana, voy al baño, entro a Twitter, me doy una ducha, mando un Whatsapp, enciendo el ordenador, contesto correos (dejo muchos por contestar), miro el fragmento de algún vídeo de Youtube no muy largo para no procrastinar demasiado, voy a la nevera, ordeno la mesa, miro la lista de cosas que tengo que hacer, abro el programa de edición para seguir con el vídeo que tengo que entregar, recibo un nuevo correo que creo que tengo que contestar al momento, miro Instagram, vuelvo a leer la lista de las cosas que tengo que hacer, ordeno mis libros, vuelvo al programa de edición de vídeo, vuelvo a tener hambre, paro para comer.

La imagen es presentada en lugar del cuerpo. Entrar en un régimen superpoblado de imágenes y de cuerpos sin referentes.


En el régimen hegemónico de la representación una siempre es otra. Nada es lo que parece. No sólo eso: la propia representación encierra el cuerpo herméticamente, y sólo se libera para entrar en otra representación y en otra y en otra y en otra, que siempre deviene la misma. Cuánto más se exhibe en las imágenes más se esconde. Cuando se representa alguien en una imagen se le encierra en esta imagen y pierde su potencia, muere...


Así, la no-representación puede verse como un acto de resistencia, anulando la eterna problemática de dar la voz, o de representar al otro. Cualquier intento de representar o de dar la voz al otro es un proceso reduccionista, en tanto que se le está presentando desde la postura de algo o de alguien ajeno a él: desde la postura del triunfo. La huida del proceso reduccionista de la representación entendiendo que existe lo irreductible, aquello que se resiste a ser dicho, a ser explotado, a ser representado. En este sentido la visibilidad se basa en el control y la reafirmación de la norma o, lo que viene a ser lo mismo, en la reafirmación del triunfo.

Desde el poder, la imagen o la voz del otro no puede ser más que la imagen o la voz del triunfo, y eso se reduce a la no-imagen y a la no-voz. Y si todo es mera representación está la oportunidad (obligación) política de pervertirla.

enjoying neoliberalism

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El ojo cada vez es más tecnológico y ya no solo enfoca, sino que también crea imagen y control sobre ella.

Miles de ventanas abiertas

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Miles de ventanas abiertas

Miles de ventanas abiertas

Miles de ventanas abiertas

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Miles de ventanas abiertas

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Miles de ventanas abiertas

Miles de ventanas abiertas

Miles de ventanas abiertas

Las cámaras dispuestas en el espacio público captan nuestros movimientos. Ahora se le suma toda la gente equipada con su Smartphone. Queremos que nuestra privacidad sea expuesta.


En el régimen hegemónico de la representación una siempre es otra. Nada es lo que parece. No sólo eso: la propia representación encierra el cuerpo herméticamente, y sólo se libera para entrar en otra representación y en otra y en otra y en otra, que siempre deviene la misma. Cuánto más se exhibe en las imágenes más se esconde. Cuando se representa alguien en una imagen se le encierra en esta imagen y pierde su potencia, muere...

Puedes verificar todas tus teorías en Internet. 

Con las pantallas conectadas en red el limitado ángulo de visión de la figura del tradicional voyeur que miraba desde la ventana de su habitación se expande. Ahora tiene miles de ventanas abiertas y disponibles.

Me duele la mano de tanto sujetar el móvil

¿QUÉ ES LO QUE VAS A MOSTRAR DESDE TU CUARTO PROPIO EH?

DESCONFIAR DE LAS IMÁGENES



al

Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. Algoritmos. 


¿La no-representación puede verse como un acto de resistencia?

COMO ESQUIVAR LA IMAGEN


COMO ESQUIVAR LA REPRESENTACIÓN



LAS CALLES HAN SIDO SECUESTRADAS. HEMOS SECUESTRADO LAS CALLES CON LAS PANTALLAS.

TODOS LOS ACTORES, BAJO LA GRABACIÓN DE LAS CÁMARAS DE LOS TELÉFONOS MÓVILES, TRABAJAN CON ÍMPETU SIN COBRAR Y SIN NI SIQUIERA SABER QUE SON ACTORES.

Pero las redes pueden ser también un lugar transgresor donde habita la posibilidad de neutralizar esta dispersión del exceso, el instante y la velocidad.

Y bajo estas miradas voyeurs se desarrolla una nueva performatividad de los cuerpos en las pantallas, de la imagen que proyectamos de nuestros cuerpos. Pregonamos ante la pantalla y devenimos imagen. Cuánto más miramos la pantalla más tenemos la sensación de ser observados por ella. Y lo hacemos diariamente para adaptarnos a la nueva contemporaneidad digital, para poder seguir existiendo. Si no estamos en pantalla apenas existimos, a la vez que nuestro cuerpo desaparece para dejar paso a la imagen. La imagen ya no acompaña la vida, es la vida quien acompaña a la imagen.




El contenido que produces en la Red tiene que mostrar lo que haces, a quién sigues, a dónde vas y con quién te mueves. Importa cuántos likes tienes y el número de visualizaciones.  Las Redes Sociales on el nuevo confesionario público. También son mi rastreador favorito, son como un programa de geolocalización pero más divertido. Ahora sé donde están todes mis amigues virtuales y lo que están haciendo todo el rato. Reality show completo. Gracias a vosotres no me pierdo ningún evento.


Y a veces veo las exposiciones de arte mediante las Stories de Instagram y luego puedo hablar de ellas como si hubiese ido. 


Las Stories de Instagram son el registro de un contexto, de toda una época. Y sólo tenemos 24 horas para absorverlas.








Puedes verificar todas tus teorías en Internet. 

MOLDEA TU IMAGEN A TU MEDIDA

Me duelen los ojos de tanto mirar la pantalla

GRACIAS A VOSOTRES NO ME PIERDO NINGÚN EVENTO



TIENES 24 HORAS

TIENES 24 HORAS

TIENES 24 HORAS

TIENES 24 HORAS

TIENES 24 HORAS

PARA VERLO TODO

ESPABILA


Las Stories de Instagram son el nuevo directo. El nuevo mando a distancia. Mi zapping favorito.


Puedo hacer un repaso por vuestra vida.

También descubro a gente que no conocía, y por sus publicaciones especulo con quién me llevaría bien, con quién follaría y con quién saldría de after. La verdad es que es muy efectivo, más que el Tinder.


Y en los directos de Instagram hay fiestas,

y en las fiestas hay voyeurs enganchados a la pantalla.




MOLDEA TU IMAGEN A NUESTRA MEDIDA

El sujeto activo, que en primera instancia parece disfrutar de más libertad que la figura del anterior sujeto pasivo, entra en un círculo vicioso de libertad controlada, medida, hiperproductiva, autoimpuesta, agotadora y, encima, completamente disfrazada. A cada día que pasas sin actualizar pierdes visibilidad, y lo que publicas rápidamente queda obsoleto.


COMUNIDAD GENERACIONAL

Pensemos quién hace qué en la Red, y de qué manera se beneficia de dicho trabajo; quiénes son los prosumidores que alimentan sus yoes digitales en las Redes Sociales, y quienes son los que rentabilizan dichos espacios. Veamos que los creadores de estas herramientas coinciden en este caso con un perfil singular de esta época tecnológica: chicos varones y muy jóvenes que hicieron de su ordenador –y en muchos casos de su garaje- el centro de una empresa tecnológica. No obstante, el valor de estas empresas en cada caso, no es tanto el dispositivo en sí, sino concebirlas como “espacios” que logran congregar a millones de “yoes”, espacios que se convierten en parte misma de las relaciones afectivas y que transforman a los usuarios en productores y en contenido. Sin duda, estas estructuras de relación también nos hablan de formas de distribución de personas y espacios no exentas de significación política.


Me acuerdo de pequeña, de cuando me aburría y miraba la televisión

Me duele la mano de tanto sujetar el móvil



“El modo en el que percibimos e interpretamos el mundo no es una práctica inocente, sino que más bien depende de negociaciones sociales y estrategias hegemónicas de representación. Este modo de ver el mundo concibe la representación como una formación discursiva que participa en la producción de verdades. ” CONOCIMIENTO  DICOTOMÍA  VERDAD Encarnación Gutiérrez Rodríguez. Traduciendo posiciones sobre coyunturas postcoloniales  y entendimiento transversal,







“Es importante señalar que en la cognición no habría objetividad, ni siquiera aspiración a la misma, si ésta tratase con imágenes de la realidad; esto pone de manifiesto que ninguna traducción sería posible si en su foro más interno se afanase por parecerse al original” ORIGINALIDAD   VERDAD

Walter Bejamin.  The task of the translator,

“Todos los actores bajo la grabación de las cámaras de seguridad trabajan con ímpetu sin cobrar y sin ni siquiera saber que son actores” CONTROL ESPECTÁCULO

Orson Welles. F for fake, 1973


“Una regla bien establecida es que en una película cualquier afirmación que no sea ilustrada con imágenes debe de ser repetida o los espectadores la pasaran por alto.” IMAGEN   MASSMEDIA

Guy Debord. Crítica de la separación, 1961












DISCONNNECTION BEGINS

A veces me confundo y pienso que yo soy tú.

DISCONNNECTION BEGINS

you lost the game