RECETA PARA UN DERROCAMIENTO

En colaboración con Joan Pallé.

 

Estructura con plafones de aglomerado, vídeo HD (10'05'') proyectado en loop en la parte frontal de la estructura, vídeo HD (4'17'') reproducido en loop en una pantalla de televisión situada en en la parte posterior de la estructura.

 

 

 

Estableciendo una analogía con el método de cocción a fuego lento, se reflexiona acerca los tiempos y los mecanismos de consolidación y de destrucción de un pensamiento basado en la cultura de la velocidad y de la hiperproducción.

 

Un vídeo proyectado en una estructura de madera muestra el primer plano de un fogón de cocina prendido, acompañado de unos subtítulos que reflexionan acerca de la necesidad de ir procesando una idea tan lentamente como sea posible, hasta que ésta llegue al máximo estado de ebullición o de agitación. En la parte posterior de la estructura, como referencia al momento de eclosión de estas ideas revolucionarias procesadas con lentitud, encontramos nuevamente el fuego, mucho más intenso, en un coche quemándose que se reproduce en una pantalla de televisión. ‘Receta para un derrocamiento’ se aproxima a la idea de lentitud como herramienta de pensamiento crítico, y la reivindica como la temporalidad de los procesos subversivos. Una lentitud cargada de una fuerza incendiaria que, lejos de responder a la lógica de la competición permanente, busca caminos para sabotearla.

La cocción a fuego lento es una técnica esencial que todo persona debe dominar. No es difícil de aprender, pero requiere un poco de práctica. Con frecuencia, algunas ideas necesitan ser cocinadas a fuego lento, pero no se suelen dar instrucciones sobre cómo hacerlo. Cocer a fuego lento significa cocinar una idea a una temperatura ligeramente inferior al punto de ebullición. Es un método suave de cocinar poco a poco los ingredientes de esta idea hasta volverlos tiernos. También concentra los argumentos que conforman la idea para conservarlos e intensificarlos. En un contexto en el que predomina la rapidez y la aceleración, esta forma es un modo gradual de derrocamiento necesario. Y para su eficacia se pondrá en práctica de la forma más lenta posible. Existen diversas maneras de identificar cuándo una idea se cuece a fuego lento. Una vez que sepas exactamente lo que quieres, dominarás esta técnica sin problemas. Estudia la idea atenta y pausadamente. Las instrucciones para cocinar a fuego lento varían de una idea otra. En la mayoría de los casos, cada idea te sugerirá varias formas de hacerlo. Cada preparación tiene su forma de ser cocinada, pero lo principal es el proceso de hervor. Ajustar el fuego es fundamental, ya que si es muy alto puede que la idea se queme, pero si es demasiado bajo puedes estar perdiendo el argumento de los ingredientes. Es importante regular el punto justo y para eso es necesario aguardar lo más pacientemente posible. No te alejes del fuego, ya que probablemente tendrás que controlarlo a medida que la idea se caliente hasta casi el punto de ebullición. Una buena regla general es nunca darle la espalda a un hervor en progreso hasta asegurarte de que haya alcanzado un punto de hervor constante. Esto implica un ritmo lento de trabajo y que requiere una gran atención. El derrocamiento del sistema de ideas dominante sólo puede ser posible mediante este tipo de cocción. Una vez que haya alcanzado un hervor constante, aún debes revolver el líquido de vez en cuando. Cada vez que agregues nuevos ingredientes a la idea, definitivamente será necesario ajustar el fuego. Algunos ingredientes requieren ser revueltos con más frecuencia que otros. Ten en cuenta la concreción de tu idea para más detalles. Quédate cerca del fuego para supervisar la idea durante esta etapa inicial hasta que sepas con qué frecuencia debe revolverse. Lentamente, muy lentamente el punto de ebullición se irá haciendo patente. Casi sin darte cuenta, vas a percibir que el estado de agitación ha ido llegando, los argumentos y el ardor se habrán ido intensificando.