TRECE PARA UNA ALTERACIÓN

Evento de dos días gestionado conjuntamente con Gerard Ballester en la Sala Usurpada.

 

En este evento invitamos a distintos artistas y colectivos a ocupar el espacio de la Sala Usurpada durante doce horas repartidas entre dos días: sábado y domingo.

 

El sábado se invitó a que cada artista o colectivo ocupara el espacio de la forma que quisiera durante treinta minutos consecutivos cada uno. Se generó así una jornada en la que se vehiculaban las distintas propuestas mediante las coordenadas de espacio y tiempo. El sábado ocuparon el espacio a lo largo de seis horas:

17.00 - 17.30 Gerard Ballester y Helena Vinent / 17.30 - 18.00 Ariadna Guiteras / 18.00 -18.30 Lucía Egaña / 18.30 - 19.00 Clàudia del Barrio y Jaume Clotet / 19.00 - 19.30 Marc Vives / 19.30 - 20.00 Alexander Arilla Velázquez / 20.00 - 20.30 Anna Irina Russell / 20.30 - 21.00 Jose Begega / 21.00 - 21.30 Franco Moragues / 21.30 - 22.00 Christina Schultz / 22.00 - 22.30 Marc O’Callaghan / 22.30 - 23.00 ¥€$SI

 

El domingo se propuso al colectivo Nenazas para que ocupara el espacio durante seis horas con su performance ‘Bailar mal’. En la performance participaron:

17.00 - Gatasanta / Fito Conesa / Irma Eme / Jose Begega / Laura Höldein / Sergi Botella / Isamit Morales - 23.00

Hace eso de dos meses permanecimos aquí durante un buen rato. Durante seis horas de un sábado y otras seis del domingo siguiente estuvimos en este espacio malpintado de blanco y de parqué falso. Lo del sábado no fue premeditado, lo del domingo sí. Lo del domingo lo decidimos aquel mismo sábado, porque estuvimos hablando de cómo la historia y las historias se repiten y esas cosas, y pensamos que podría estar bien repetir escenario y tiempo. También hablamos de bailar, de lo mal que bailamos, de la torpeza, y de la vergüenza que sentimos por culpa de lo mal que bailamos. Estuvimos hablando de más cosas y de cómo gestionaríamos o aprovecharíamos el poco tiempo que seguramente nos quedaba para permanecer en el espacio. Estábamos excitadxs y a cada media hora la conversación tomaba un rumbo distinto. Hablábamos de nuestras incapacidades, o de lo que creíamos que eran nuestras incapacidades, hablábamos también de nuestra policía interior y de las tensiones que se generan entre la resistencia y el poder en su sentido más amplio. Ahí parece que nos pusimos más serixs, y tomábamos cerveza que actuaba de catalizador, y a la vez que nos enfadábamos con el mundo nos mostrábamos más y más afectuosxs entre nosotrxs. El domingo volvimos, a las cuatro de la tarde, dispuestxs a pasar otras seis horas más. Fue un fin de semana de lo más prolífico y pensamos lo bien que podría estar repetir escenario y tiempo con más invitadxs.